Y de repente por las noches siento frío el otro lado de la cama,
A mi cintura le faltan tus brazos rodeándola,
A mis pechos ninguna mano los sostiene,
A mis brazos les falta tu calor y tu color,
Mis oídos quieren tus latidos y tu respiración,
Mis ojos anhelan el sube y baja de tu pecho,
Y la cama siente frío de ese lado.
A veces, de noche.
According to the Renaissance world picture, life was like a wheel of fortune, where you are sometimes up and sometimes down. You just have to remember that when you are up you will eventually come down (to take measures accordinlgy, not to be pessimistic) and when you are down you will not stay there forever, you WILL get on top. In this site entries of the sort will be posted.
Wednesday, 1 April 2015
SOCRATES WAS A PERSON. HA!
“Strong minds discuss ideas, average minds discuss events, weak minds discuss people.” ― Socrates
So, I guess I have a weak mind, for I'll discuss people. And not only will I discuss people, I'll do it for a living. And that does not mean as a paid job. I mean as a living. As a purpose for life. I like writing. I like stories. I hop on motorcycles of perfectly random strangers (well, it was only one biker) just to learn stories about people, to have stories to tell to... you guessed, people! Of course ideas appear somewhere, ideas thought by people, and people participate in events. After all, without people who would think the ideas?
(Of course I don't give a f... about the Kardashians, British nobility, Hollywood celebs, etc. That I do consider of... other kind of minds.)
So, I guess I have a weak mind, for I'll discuss people. And not only will I discuss people, I'll do it for a living. And that does not mean as a paid job. I mean as a living. As a purpose for life. I like writing. I like stories. I hop on motorcycles of perfectly random strangers (well, it was only one biker) just to learn stories about people, to have stories to tell to... you guessed, people! Of course ideas appear somewhere, ideas thought by people, and people participate in events. After all, without people who would think the ideas?
(Of course I don't give a f... about the Kardashians, British nobility, Hollywood celebs, etc. That I do consider of... other kind of minds.)
Monday, 23 March 2015
BEING TAKEN FOR GRANTED OR SETTLING?
- “Staying with someone who doesn’t appreciate you is like standing in quick sand, slowly sinking in sadness.” — Unknown
Today I waited until 10.00. Nothing. I texted him and he texted immediately back. I knew this relationship was not a common one. I knew from the very beginning, from his own words, that there were no promises, that there was nothing but the day we would go out. I know he works hard for the money, on weekends, on holidays, very late into the night. I know not because he tells me, but because people sitting in front of me demand his work to be done...today, please! My job is demanding and he knows it. But I miss him terribly. He told me on the very first day when he revealed everything to me: "I don't know what is going to happen, soon I'll be having loads of work and no time... I... you..."
So, why am I complaining? I guess I fell in love.
He called me, he texted me, he bought me chocolate, he was never cheap, he always wanted the best for me, for us. He tried to see me as often as possible. (Maybe he still does, only there is less time?) He was trying to secure me. Now he has. There were times I refused to go out because it was late. Now I wish he would ask, he would text, we would held conversations. But... he went to see me to the hospital, twice in the same day. (Should I have introduced him to my mother? Should I?)
On the other side he didn't plan anything with me to celebrate his birthday (maybe he is not into those celebrations as I am?)
Are we already settled? Should I move some pieces? Should I refuse to see him again some time? Is he playing? Is he losing interest? Is he really that busy and then that tired?
All I know is I am worried and sad.
Monday, 2 March 2015
DESCANSO Y ENDORFINAS PARA UNA BUENA RECUPERACIÓN
Una vez en casa se trató de ir directo a la cama, no preocuparme
por barrer, trapear o sacudir por estricta orden del doctor. Me preparé con
computadora, controles de la tele, libros y tejido, para irlos canjeando
conforme me fuera aburriendo. Ese día fue genial porque era domingo, había
películas y luego entregaban el Óscar. Estaba tan cansada que ni vi quién ganó
la mejor película. Pero al otro día todo cambió. Ya no hubo enfermeras que
entraran a tomarme mis signos vitales o a darme la medicina, ya era mi
responsabilidad (y ya había puesto mi despertador para que me indicara cuándo
tomarme mis medicinas puntualmente), no había quién me trajera la comida
milagrosamente preparada por una dietista experta en qué podía y qué no comer
(tenía que cocinármela yo acordándome qué me habían dado y tratando de jugar
con los componentes -no hay problema, me gusta cocinar y había comida) los
mensajes seguían llegando a mi teléfono y a mi Facebook. Y de repente me di
cuenta. Traté de ver la tele mientras desayunaba y no pude ver nada -todo era
nefasto, parecía diseñado para idiotas superficiales (no que yo sea muy
profunda, pero...) No tenía conexión porque no había pagado el teléfono así que
no podía ver nada en la compu, además genuinamente no quería. Recordé que tenía
una ventana y que había comprado este departamento por el balcón. Abrí la
ventana (como iba a estar aquí para cerrarla por si era necesario no había
problema) y me dediqué a ver por la ventana. Así, con mi taza de té de frutos
rojos, miré a través de la ventana. Se metieron los ruidos de autos ocasionales
y de pájaros. Pájaros cantando. Uno que otro gritido de ¡Mamá! y ya. Silencio.
Nada de música. Solo silencio. Paz. Luz de sol entrando descaradamente por el
balcón de mi ventana. Había estado tratando de entretenerme para no estar
desocupada mientras desayunaba. Acostumbrada al multitsaking, educada en la
filosofía de "has algo, no estés ahí nada más" sentí que tenía que
hacer algo, que el tiempo de recuperación era de no ir al trabajo, no hacer quehacer,
pero, bueno, algo tenía que hacer, como leer, escribir, tejer, cocinar, comer,
al menos ver la tele, ¿no? Pues no. Era momento de hacer un alto. De inhalar vida, de disfrutar mi casa para la que nunca tengo tiempo, de convivir con mi
gato que siempre está solito y era el más feliz de tenerme ahí de intrusa, me
esperaba con cariño y solo quería dormir a mi lado, era tiempo de disfrutar mi
sillón, en el que no había podido sentarme casi desde que estrené el nuevo
tapiz, era tiempo de tomarme un té saboreándolo, no apurándolo entre un trabajo
y otro. Y era tiempo de estar a solas conmigo, de evaluar mi vida hasta
ahorita. Es como un cumpleaños, no porque cumpla años, sino porque es de esos
eventos que te obligan a detenerte y mirar qué ha pasado, qué has hecho y ahora
qué sigue. Y creo que a veces nos obsesionamos con ocuparnos para de un modo
inconsciente evitar esa confrontación, ese estar a solas con una misma. Porque
todo lo demás exige que desvíes tu atención lejos de ti.
Pero después de la paz y de la respiración y de la meditación y de
la relajación y de los maullidos cariñosos, algo más me hacía falta. Y eran las
endorfinas. No puedo hacer esfuerzos, mucho menos salir a correr mis cinco
kilómetros y me hacían falta esas endorfinas. ¿De dónde? Una es haciendo lo que
me gusta. La verdad estar en paz es rico. Cocinar y comer son un placer.
Despertar sin prisas, tener la opción de volver a dormir o levantarme a comer
está bien. Escuchar y cantar mi música cursi era otro paso importante, algo que
hacía mucho no hacía y entonces le hablé a mi hija que viniera un día. Y llegó.
Y trajo comida que yo no podía comer, lo que no importaba porque yo sabía que
la comería algún otro día, pero estaba aquí. Mi hija es medio bipolar. Por un
lado tiene un carácter de loca rebelde (por eso ya no vive aquí) y por el otro
es la persona más divertida y más parecida a mí que conozco. Casi somos almas
gemelas (si no tuviera ese pésimo gusto por los hombres horrendos y malos). Vino y nos
abrazamos con cariño (abrazos -check). Platicamos de su novio del momento,
comimos y nos echamos como gatos sobre su sillón cada una en perfecto y
armoniosos silencio. Después de un rato recogió los platos y se reunió en la
recámara conmigo. Se quedó dormida. Era lindo ver a mi hija ya grande respirar
con la misma paz que cuando era bebé. Su sueño me permitía seguir estando sola,
pero con ella, pensando en lo que ser su madre había significado. Se tardó en
despertar y con pereza fue a lavar los trastes. Regresó de buenas y lista para
ver lo que fuera en la tele. Los Brit Awards eran hasta dentro de un par de
horas. Pero aunque la tele estaba prendida platicamos, como cuando nos
llevábamos bien, cuando no peleábamos, (más endorfinas) y fue lindo. Luego
vimos los Brit Awards y nos reímos, pero no mucho, cuando se cayó Madonna. Nos
impresionó lo rápido que se levantó y lo poco que le importó. Empezamos a ver
una película española con un muchacho muy guapo de protagonista (¡muchas más
endorfinas!), pero caí muerta de sueño y sin protestar le apagamos y dormimos.
Lo mejor vino el día siguiente. Se puso a husmear y encontró unas fotos de
cuando era niña. Le dije dónde estaban todas. Y cuando las vio no paramos de
reír. A carcajadas. ¡Ver las cosas con nuevos ojos fue tan refrescante! Y lo
mejor es que estaba ahí mi madre, cansada, sin ordenarnos nada y riéndose a
carcajadas con nosotras (¡súper endorfinas!) Nos reímos mucho, vimos fotos,
revivimos momentos (revivimos) olvidados y estuvimos unidas por un buen rato.
Luego se fue mi mamá y luego se fue mi hija. Y volví a quedarme sola. Las
extrañé como tres segundos, luego respiré, inspiré mi tranquila soledad y fui
feliz. La sanación venía en camino.
Tuesday, 24 February 2015
DESPUÉS DE LA HISTERECTOMÍA
Me cambió la vida. El hecho de que me quitaran el útero implicó más que la mera extracción de un órgano que "ya había cumplido su función". Días antes había repartido mi Chicago Manual of Style, mi sacapuntas electrónico, mi gato y mi departamento a José, Ana Linda, Óscar y Mauricio, a guisa de una broma macabra "por si no sobrevivía". En verdad había pensado en la posibilidad de que eso ocurriese, pasa todo el tiempo. Y la verdad es que sí morí. Algo cambió. Días antes a los días antes había estado escuchando música de celebrar el día de hoy porque no estamos seguros de si habrá un mañana y poco antes había llorado la oficial y definitiva defunción de mi juventud. Ya no importa cuántas veces me pinte el cabello o cuantas fórmulas caras o naturistas encuentre para retrasar la edad, ya es inminente. Llevo un rato buscando películas donde las protagonistas no sean jóvenes, que sean mujeres mayores que no protagonicen dramas tristes y trágicos, y he llegado a querer ser como Meryl Streep o Helen Mirren o Judy Dench. Son mayores, guapas, elegantes, presentan su edad como un regalo, con orgullo y clase y han hecho muchas cosas, son portavoces de causas importantes.
Soy editora y hago libros de texto para escuelas públicas. Me gusta pensar que de algún modo realmente ayudo a que alguien llegue un poco más lejos y pueda alcanzar o estar más cerca de sus sueños.
Decidir que mi útero saliera no fue fácil, fue circunstancial, aunque llevaba un año considerándolo, fue disparado por el dolor físico y definitivamente por la temporalidad. Me molestaba pensar que solo porque ya no iba a tener hijos ya debía salir. Pero un día el dolor me dobló y no había trabajo urgente sino hasta dentro de un mes y medio. Realmente no sabía que el útero solo es una bolsita para contener al bebé hasta que nazca, no había hormonas involucradas, aunque todavía no investigo bien qué más hace. Pero el doctor me aseguró que las hormonas, el cabello, la piel, la libido, la creatividad y hasta el ánimo eran regulados por algo que todavía conservaría: mi ovario. Suspiré y me decidí.
Pero lloré. Óscar es más joven, no mucho, pero de todos modos. El sexo es importante para él (¿y para quién no?) ¿Y si ya no quería yo nada? ¿Y si ya no sentía nada? ¿Y si tardaba mucho en volver? ¿Y si me veo muy anciana después? ¿Qué? Soy vanidosa. Después de años finalmente me gusta lo que veo en el espejo.
En el trabajo había estado muy estresada y ni cuenta me había dado. Estaba desarrollando un fino sentido de la amargura. Después de dormir casi un par de días con sus noches, estaba tan descansada y tan contenta de estar de vuelta en esta vida y mantener mi manual, mi sacapuntas, mi gato y mi departamento con todo y mis libros que olvidé estar de malas. Estaba feliz de ver que había mucha gente deseando mi recuperación en Facebook y aunque haya quienes digan que no es lo mismo que la gente esté de verdad ahí, leer sus comentarios seguido, sus bromas, su ánimos era igual de reconfortante y creo que sirvió mucho para borrar mis arrugas. El suero es una bendición, como tiene los nutrientes necesarios, la piel y el cabello y las uñas brillan y están mejor que nunca. Y bueno, si no fuera por el dolorcito, la aguja, las entradas de las enfermeras a tomar la temperatura y la presión (eso sí, siempre muy lindas y amables) parecería que estaba de verdaderas vacaciones. No hay horarios, no hay deadlines, no hay prisas en el metrobús ni en el tránsito, todo es paz y sorpresa como flores y visitas. Óscar puede llamar y aunque su primer visita fue fallida, la segunda fue mejor. Hubo enfados y disgustos, sí, pero esto se concentra en los cambios en mí (porque supongo que cada mujer es diferente) después de la histerectomía.
Me sorprende las ganas que tengo de volver a trabajar, lo mucho que disfruto una taza de té en mi balcón en la mañana y al atardecer. Lo mucho que gozo cocinar mi comida, estar sola y disfrutar el silencio, la calma, a mi gato, mi libro, la tele, las llamadas, los textos, los mensajes. Me sorprende las ganas que tengo de barrer, trapear, lavar la ropa y sentarme a escribir, a leer, a ver películas y a dejar la vida correr sin horarios. Si puedo o no dormir no importa, no tengo que levantarme al otro día. Disfruto escuchar a mi hija en el teléfono y hasta a mi mamá. Extraño a Mau.
Pero ahora ya no me da miedo la vejez. Incluso la espero. Quiero ser una editora buena, confiable, respetada y con mucha autoridad. Quiero ser como Helen Mirren, una exitosa y hermosa mujer con cabello blanco, con arrugas en los ojos y en la sonrisa, sobretodo en la sonrisa.
Monday, 9 February 2015
STILL S...
OK, judge me. Still, when I think of my ideal man and I end up listing his characteristics, I always, inevitably, unavoidably list his characteristics. I just can't get used to life without the gentle Englishman. The only man who has sent me Valentine's, chocolates, books, cards. The one who used to dream about us going to buy groceries and buying nuts in spite of his disliking them just because I love them. The migraine patient. The blue rimmed hazel eyed giant. I may have not hate February 14th anymore thanks to him and only him.
Tuesday, 3 February 2015
BE PROUD OF WHO YOU ARE
Este me gustó más.
Y por eso considero que la reacción de O ante la noticia que estuvo evadiendo escuchar en persona fue inaceptable y lo convirtió en un gran idiota. Y decir "no estoy segura de querer seguir con él" es una gran idiotez. Porque ¿cómo rayos alguien querría seguir con él? Pero ahí estoy, careciendo del valor para mandarlo muy lejos a la fregada. Me justifico pensando que es su modo de lidiar con las noticias terribles, haciendo broma de ellas y no prestándoles importancia, but, BUT se trata de mí. ¿No pudo haber preguntado algo? ¿Haber demostrado un poco de interés, de compasión, de solidaridad... something human, caring? Sigo esperando un mensaje que me diga, "Perdón, perdón, fui un idiota. ¿De qué te van a operar y cuándo?¿Dónde?¿Puede ir a verte un día?" Pero no. Y pues no pienso hacer nada al respecto. Eso es lo peor. Mañana que le cuente a Mau me va regañar y lo sé y sé que estoy perfectamente mal e idiota. WTF conmigo?
OSH!
Para colmo Taylor Swift ya no está en Spotify.
Y por eso considero que la reacción de O ante la noticia que estuvo evadiendo escuchar en persona fue inaceptable y lo convirtió en un gran idiota. Y decir "no estoy segura de querer seguir con él" es una gran idiotez. Porque ¿cómo rayos alguien querría seguir con él? Pero ahí estoy, careciendo del valor para mandarlo muy lejos a la fregada. Me justifico pensando que es su modo de lidiar con las noticias terribles, haciendo broma de ellas y no prestándoles importancia, but, BUT se trata de mí. ¿No pudo haber preguntado algo? ¿Haber demostrado un poco de interés, de compasión, de solidaridad... something human, caring? Sigo esperando un mensaje que me diga, "Perdón, perdón, fui un idiota. ¿De qué te van a operar y cuándo?¿Dónde?¿Puede ir a verte un día?" Pero no. Y pues no pienso hacer nada al respecto. Eso es lo peor. Mañana que le cuente a Mau me va regañar y lo sé y sé que estoy perfectamente mal e idiota. WTF conmigo?
OSH!
Para colmo Taylor Swift ya no está en Spotify.
Subscribe to:
Posts (Atom)
